STATEMENT
Soy escultora. Mi trabajo se sitúa en el cruce entre la escultura y la instalación, y se articula en torno a figuras híbridas: cuerpos en los que lo humano se mezcla con lo animal, lo orgánico con lo simbólico, lo reconocible con lo mutante.
Trabajo con la hibridación no solo como forma visual, sino también como método de pensamiento. Me interesa que los sentidos se mezclen, que las procedencias se desdibujen y que el límite entre el yo y el otro pueda colapsar. En ese gesto hay algo amoroso, por la entrega, y algo monstruoso, por la alteración de las formas.
No me interesa representar la naturaleza como algo externo, sino explorarla como una dimensión interna, desbordada por pulsiones, transformaciones y deseos. Mis piezas nacen de la fricción entre distintas fuentes —sueños, mitologías, textos literarios, cine, vivencias íntimas— que funcionan como materiales en bruto y se deforman en contacto. Los conceptos se van abriendo, expandiendo.
Esta forma de construir sentidos me recuerda a una acción que hacía de pequeña: buscaba una palabra en el diccionario y, en su definición, aparecían nuevos términos que desconocía y que motivaban una nueva búsqueda. Esa búsqueda llevaba a otras, y esas a otras nuevas, hasta que terminaba olvidando cuál había sido la palabra inicial. Lo que quedaba era una red de significaciones. Esa misma operatoria es la que utilizo al construir los sentidos de mi obra.
Cada obra es el resultado de una investigación, no solo teórica sino también corporal. La materia no ilustra ideas: las tensiona, las desvía y las arrastra hacia lugares imprevistos.